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He escrito sobre casas que ya no existen, sobre lugares a los que no se puede regresar de la misma manera, sobre fronteras que no aparecen en ningún mapa. He escrito sobre acentos, cuerpos, raíces, extranjería y sobre esa incómoda pregunta que aparece algunas veces después de marcharnos: ¿dónde está la casa ahora?
¿Qué es una casa cuando ya no vivimos en ella? ¿Sigue siendo casa el lugar que dejamos? ¿Cuánto de ese espacio permanece en nosotros? ¿Cuántas casas podemos habitar a lo largo de una vida? ¿Y en qué momento descubrimos que el cuerpo también puede ser una de ellas?
De esas preguntas nace Los símbolos del desplazamiento: la casa, el umbral y la nueva voz, un ciclo de tres talleres de escritura creativa que tendré la enorme alegría de compartir este otoño en Luxemburgo, en colaboración con ASTM (Action Solidarité Tiers Monde).
Aunque los tres talleres forman parte de un mismo recorrido, cada uno está pensado como una experiencia independiente y completa. No es necesario haber participado en el anterior para asistir al siguiente.
Al mismo tiempo, entre los tres existe una progresión: partimos de la casa, como espacio de memoria y pertenencia; atravesamos el umbral, ese territorio intermedio que aparece cuando dejamos algo atrás y todavía estamos llegando a otra cosa; y terminamos en la nueva voz, con la transformación y las identidades que surgen después del desplazamiento.
Me gusta pensar que cada taller es un pequeño universo en sí mismo, pero que los tres, cuando se recorren juntos, terminan construyendo uno mayor.
No quise construir los talleres únicamente alrededor de la experiencia migratoria. El desplazamiento puede comenzar con un avión y una frontera, pero también con una pérdida, una decisión, una despedida, un cambio de lengua, una transformación íntima. Hay momentos después de los cuales seguimos siendo nosotros y, sin embargo, ya no exactamente los mismos.
Por eso elegí tres símbolos.
I. La casa
Habitar la memoria: escribir desde el lugar que llamamos hogar
La casa es el origen del recorrido. No necesariamente la casa física, sino aquello que hemos aprendido a reconocer como hogar: los espacios de la infancia, los objetos, los sonidos, las personas, las ausencias, las costumbres y también las contradicciones que construyen nuestra memoria y nuestra identidad.
Escribir la casa es preguntarnos qué conservamos de los lugares que hemos habitado y qué parte de ellos continúa habitándonos.
II. El umbral
Cruzar la frontera: escribir desde el espacio entre dos mundos
Un umbral no pertenece completamente a ninguno de los dos espacios que separa.
Me interesa precisamente ese lugar intermedio: cuando algo ya quedó atrás, pero todavía no sabemos qué hay del otro lado. La migración está llena de esos espacios, pero también la vida. Mi vida ha transcurrido siempre entre umbrales, desde que tengo uso de razón, y aún hoy.
¿Qué ocurre con nuestra identidad mientras estamos cruzando? ¿Quiénes somos cuando ya no podemos regresar exactamente a lo que éramos, pero todavía no reconocemos del todo aquello en lo que nos estamos convirtiendo?
III. La nueva voz
Habitar una nueva piel: escribir después de la transformación
No quería que el recorrido terminara simplemente al otro lado de la frontera.
Me interesaba lo que sucede después.
La adaptación no consiste únicamente en aprender a vivir en otro lugar. A veces implica aprender a reconocernos después de todo lo atravesado. Hay identidades que se superponen, se contradicen, se desdoblan y terminan conviviendo dentro de una misma persona.
La última parte del ciclo nace de esa transformación y de una pregunta que, de alguna manera, atraviesa también mi propia escritura: ¿qué parte de nosotros tuvo que transformarse para que pudiera nacer la voz con la que hablamos —o escribimos— hoy?
Escribir juntos
Los talleres serán de escritura, naturalmente, pero no solamente de escritura.
Habrá literatura, cine, símbolos, memoria, conversación y ejercicios de creación. Hablaremos de migración y desplazamiento, pero también de identidad, pertenencia, transformación y de esas fronteras —geográficas o no— que todos hemos atravesado alguna vez.
No hace falta considerarse escritor ni llegar con una historia extraordinaria que contar. Los símbolos me gustan porque, entre otras muchas cosas, son capaces de abrir historias por sí mismos. Me interesa mucho más crear un espacio cercano y convivial en el que podamos leer, pensar, escribir, escucharnos y descubrir qué aparece cuando miramos nuestra propia experiencia desde otro lugar.
Y quizá eso sea lo que más me emociona de este proyecto.
Después de tantos años escribiendo sobre estas preguntas, tengo ahora la oportunidad de ponerlas sobre una mesa y compartirlas con otras personas. No ofreceré respuestas, porque no las tengo, pero sí veremos qué ocurre cuando distintas historias se encuentran alrededor de los mismos símbolos.
Estoy profundamente agradecida con ASTM (Action Solidarité Tiers Monde) y, de manera muy especial, con Rocío Meza, por haber pensado en mí, por abrirme este espacio y por recibir la propuesta con tanta cercanía y entusiasmo.
Mi corazón está rebosando de alegría y gratitud.
Los símbolos del desplazamiento
🏠 17 de septiembre de 2026
La casa — Habitar la memoria
Escribir desde el lugar que llamamos hogar
🌉 28 de octubre de 2026
El umbral — Cruzar la frontera
Escribir desde el espacio entre dos mundos
🦋 25 de noviembre de 2026
La nueva voz — Habitar una nueva piel
Escribir después de la transformación
Los tres encuentros tendrán lugar en Luxemburgo, de 18:15 a 20:30, en 55, avenue de la Liberté.
La participación es gratuita y los talleres serán en español. Pero, en realidad, si estás aprendiendo español y prefieres escribir en otro idioma, también puedes participar.
Inscripciones: rocio.meza@astm.lu
A quienes estén cerca y quieran cruzar conmigo alguno de estos umbrales: nos vemos alrededor de la palabra. ✨

ATELIERS : Les symboles du déplacement 🦋
J’ai écrit sur des maisons qui n’existent plus, sur des lieux où l’on ne peut plus revenir de la même manière, sur des frontières qui ne figurent sur aucune carte. J’ai écrit sur les accents, les corps, les racines, le sentiment d’être étranger et sur cette question inconfortable qui surgit parfois après être parti : où est la maison, maintenant ?
Qu’est-ce qu’une maison lorsque nous n’y habitons plus ? Le lieu que nous avons quitté est-il encore notre maison ? Quelle part de cet espace demeure en nous ? Combien de maisons pouvons-nous habiter au cours d’une vie ? Et à quel moment découvrons-nous que le corps peut, lui aussi, en devenir une ?
C’est de ces questions qu’est né Les symboles du déplacement : la maison, le seuil et la nouvelle voix, un cycle de trois ateliers d’écriture créative que j’aurai l’immense joie de partager cet automne au Luxembourg, en collaboration avec ASTM (Action Solidarité Tiers Monde).
Même si les trois ateliers font partie d’un même parcours, chacun a été conçu comme une expérience indépendante et complète. Il n’est pas nécessaire d’avoir participé au précédent pour assister au suivant.
En même temps, il existe une progression entre les trois : nous partons de la maison, comme espace de mémoire et d’appartenance ; nous traversons le seuil, ce territoire intermédiaire qui apparaît lorsque nous laissons quelque chose derrière nous sans être encore tout à fait arrivés ailleurs ; et nous terminons avec la nouvelle voix, avec la transformation et les identités qui émergent après le déplacement.
J’aime penser que chaque atelier constitue un petit univers en soi, mais que les trois, lorsqu’on les parcourt ensemble, finissent par en construire un plus vaste.
Je n’ai pas voulu construire ces ateliers uniquement autour de l’expérience migratoire. Le déplacement peut commencer par un avion et une frontière, mais aussi par une perte, une décision, un adieu, un changement de langue, une transformation intime. Il y a des moments après lesquels nous restons nous-mêmes et pourtant, nous ne sommes plus tout à fait les mêmes.
C’est pour cela que j’ai choisi trois symboles.
I. La maison
Habiter la mémoire : écrire depuis le lieu que nous appelons chez nous
La maison est le point de départ du parcours. Pas nécessairement la maison physique, mais ce que nous avons appris à reconnaître comme notre foyer : les espaces de l’enfance, les objets, les sons, les personnes, les absences, les habitudes, mais aussi les contradictions qui construisent notre mémoire et notre identité.
Écrire la maison, c’est nous demander ce que nous conservons des lieux que nous avons habités et quelle part d’eux continue à nous habiter.
II. Le seuil
Franchir la frontière : écrire depuis l’espace entre deux mondes
Un seuil n’appartient complètement à aucun des deux espaces qu’il sépare.
C’est précisément ce lieu intermédiaire qui m’intéresse : lorsque quelque chose est déjà derrière nous, mais que nous ne savons pas encore ce qui se trouve de l’autre côté. La migration est pleine de ces espaces, mais la vie aussi. Ma vie s’est toujours déroulée entre des seuils, depuis aussi loin que je me souvienne, et encore aujourd’hui.
Que devient notre identité pendant que nous traversons ? Qui sommes-nous lorsque nous ne pouvons plus revenir exactement à ce que nous étions, mais que nous ne reconnaissons pas encore tout à fait ce que nous sommes en train de devenir ?
III. La nouvelle voix
Habiter une nouvelle peau : écrire après la transformation
Je ne voulais pas que le parcours se termine simplement de l’autre côté de la frontière.
Ce qui m’intéressait, c’était ce qui vient après.
S’adapter ne consiste pas uniquement à apprendre à vivre ailleurs. Parfois, cela signifie apprendre à nous reconnaître après tout ce que nous avons traversé. Certaines identités se superposent, se contredisent, se dédoublent et finissent par cohabiter au sein d’une même personne.
La dernière partie du cycle naît de cette transformation et d’une question qui, d’une certaine manière, traverse aussi ma propre écriture : quelle part de nous a dû se transformer pour que puisse naître la voix avec laquelle nous parlons — ou écrivons — aujourd’hui ?
Écrire ensemble
Les ateliers seront naturellement consacrés à l’écriture, mais pas seulement à l’écriture.
Il y aura de la littérature, du cinéma, des symboles, de la mémoire, des échanges et des exercices de création. Nous parlerons de migration et de déplacement, mais aussi d’identité, d’appartenance, de transformation et de ces frontières — géographiques ou non — que nous avons tous franchies un jour.
Il n’est pas nécessaire de se considérer comme écrivain ni d’arriver avec une histoire extraordinaire à raconter. J’aime les symboles parce que, entre autres choses, ils sont capables d’ouvrir des histoires par eux-mêmes. Ce qui m’intéresse bien davantage, c’est de créer un espace proche et convivial où nous pourrons lire, réfléchir, écrire, nous écouter et découvrir ce qui apparaît lorsque nous regardons notre propre expérience depuis un autre endroit.
Et c’est peut-être cela qui m’émeut le plus dans ce projet.
Après tant d’années à écrire autour de ces questions, j’ai aujourd’hui la possibilité de les poser sur une table et de les partager avec d’autres personnes. Je n’apporterai pas de réponses, parce que je ne les ai pas, mais nous verrons ce qui se produit lorsque différentes histoires se rencontrent autour des mêmes symboles.
Je suis profondément reconnaissante envers ASTM (Action Solidarité Tiers Monde) et, tout particulièrement, envers Rocío Meza, d’avoir pensé à moi, de m’avoir ouvert cet espace et d’avoir accueilli cette proposition avec autant de bienveillance et d’enthousiasme.
Mon cœur déborde de joie et de gratitude.
Les symboles du déplacement
🏠 17 septembre 2026
La maison — Habiter la mémoire
Écrire depuis le lieu que nous appelons chez nous
🌉 28 octobre 2026
Le seuil — Franchir la frontière
Écrire depuis l’espace entre deux mondes
🦋 25 novembre 2026
La nouvelle voix — Habiter une nouvelle peau
Écrire après la transformation
Les trois rencontres auront lieu au Luxembourg, de 18h15 à 20h30, au 55, avenue de la Liberté.
La participation est gratuite et les ateliers se dérouleront en espagnol. Mais, en réalité, si vous apprenez l’espagnol et préférez écrire dans une autre langue, vous pouvez également participer.
Inscriptions : rocio.meza@astm.lu
À celles et ceux qui sont dans les environs et qui souhaitent franchir avec moi l’un de ces seuils : rendez-vous autour des mots.

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